Los seguros mercantil

Los seguros mercantilesLa necesidad de contratación de uno o varios seguros mercantil es precisa para muchos aspectos de la vida cotidiana. Un inmueble, un vehículo o una actividad profesional son ejemplos de circunstancias en las que es preciso y obligatorio la suscripción de una póliza de seguros. Este tipo de productos ha ido ampliando sus modalidades de forma que hoy en día es posible asegurar no únicamente bienes materiales, sino aspectos intangibles como la salud e incluso la vida.

Síntesis de su funcionamiento

El funcionamiento de un seguro es en un principio simple. El fundamento de los seguros mercantil se basa en la transferencia de las implicaciones económicas negativas derivadas de un siniestro a una compañía aseguradora. Por su parte, la compañía cobra periódicamente una cantidad fija o variable al tomador del seguro por un importe asequible para este.

En esta relación mercantil, ambos resultan beneficiados:

- El tomador cuenta con el respaldo de una compañía solvente capaz de hacer frente por él a las posibles compensaciones económicas a él mismo o a terceros.
- La compañía genera un rendimiento económico basado en el montante económico que resulta del cobro de las pólizas de sus clientes y que es superior al desembolso realizado para hacer frente al total de las indemnizaciones.
En definitiva, el tomador del seguro traslada a un amplio colectivo la responsabilidad económica, que tratada individualmente sería lesiva y, en muchos casos, inasumible por los particulares.

Un lenguaje particular

Como en cualquier otro ámbito, el mundo de los seguros cuenta con un lenguaje específico que conviene conocer a la hora de una hipotética contratación. Conceptos como riesgo, suma, objeto e interés asegurado, prima, siniestro e indemnización constituyen la base en el contexto asegurador. A medio camino entre el argot jurídico y el económico, el léxico utilizado puede constituir una verdadera barrera para los neófitos.

Tipos y modalidades de seguros

La modalidad y tipo de seguros mercantil es tan amplio como la variedad de bienes u objetos a asegurar. En cualquier caso, la mayoría de compañías coinciden en clasificar sus productos en tres grandes bloques:

- Seguros personales. La persona tomadora se convierte en el objeto asegurado. Existen opciones diversas según las necesidades:
• Seguros de vida.
• Seguros de accidentes personales.
• Seguros de salud-enfermedad.
• Seguros de dependencia.

- Seguros de daños o patrimoniales:
• Seguros de bienes. El objeto asegurado es un bien tangible que puede existir en el momento de la suscripción de la póliza, como es el caso de un automóvil, o existir en un futuro inmediato como sería el resultado de una explotación agropecuaria.
• Seguros de responsabilidad. En este caso un particular o una sociedad asegura una acción o actividad determinada de modo que la existencia de un siniestro no reporte perjuicios en el patrimonio del tomador.

- Seguros de prestación de servicios. Con este modelo la compañía aseguradora se compromete a prestar un servicio determinado al tomador

Herramienta fundamental

La trayectoria del mundo asegurador y su adaptación a multitud de necesidades han convertido los seguros mercantil en una herramienta fundamental y garantista en múltiples facetas de una sociedad moderna.

Foto: creativworker